Pueblos que nacen de la tierra. Arquitectura vernácula en el Alto Atlas.

A la vuelta de vacaciones nada mejor que hacer balance de lo visto y aprendido. Si el viaje recorre los valles y pueblos recónditos del Alto Atlas, el aprendizaje tiene mucho que ver con la cultura y la arquitectura de la piedra y el barro.

El periplo, con final de altura, nos condujo por los remotos valles de los ríos Aougdaln-Bouidorene y Assif n’Issougouane, a través de pueblos bereberes como el turístico Imlil o la fascinante y apartada aldea de Tizi Oussem.

El primer contacto con la arquitectura del barro no pudo ser más revelador. En las aldeas del valle del Assif n’Issougouane, camino de Tizi Oussem, la forma en que la tierra se hace arquitectura nos sorprendió a todos, expertos y profanos, por igual. Es difícil describir la estampa, y más aún la sensación que produce topar de pronto con la arquitectura en su esencia más pura. Los pueblos nacen de la montaña, se esculpen con sus piedras y su tierra. La tierra que allí estaba, allí se queda. El colorido da buena fe de ello. Y sobran las palabras.

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Tras un tremendo aguacero, la arcilla. Paisaje y arquitectura se funden más si cabe y la sensación visual es casi irreal: nos cuesta distinguir el barro libre del esculpido. Comprobamos que ante la adversidad climatológica, el sistema constructivo funciona: muros de tapial de unos 40 cm, cubiertas planas con estructura de madera sobre las que se asienta una primera capa de paja, y sobre ésta, unos 15 cm de barro apisonado cuyo  perímetro se remata con piedras de mediano tamaño. Tras el chaparrón, no obstante conviene reparar los pequeños desperfectos. Mujeres llenas de color suben a las cubiertas y recolocan la tierra evitando así cualquier posible acumulación de agua y por tanto las goteras. Tras la faena se visitan y en su acto cotidiano convierten en transitables las cubiertas aterrazadas. Toda una lección de modernidad anclada en el pasado.

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A medida que nos adentramos en el valle, el tapial cede paso a los muros de piedra, aunque en muchas ocasiones se mantienen los recubrimientos de arcilla. Las cubiertas siguen siendo planas, y el sistema constructivo, el mismo: estructura de madera, paja, arcilla y piedras rematando el perímetro. La arquitectura concebida hace cientos de años sigue presente y sigue funcionando en el valle de Assif n’Issougouane.

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No sucede lo mismo sin embargo en el Valle de Imlil. El turismo ha traído consigo una devastadora modernización de los sistemas constructivos. El tapial ha cedido paso paulatinamente al hormigón y a los bloques prefabricados, y la tradición del barro apenas se mantiene. Un auténtico desastre culturalmente hablando, pero también desde el punto de vista meramente constructivo: las estructuras no están diseñadas ni calculadas, y mucho menos bien ejecutadas: luces imposibles, apoyos temerarios, cantos inverosímiles, secciones impensables, armaduras al aire, bloques de hormigón prefabricado tomados con arcilla…

¿Qué ha sucedido? En vez de aprender de ellos, de su respeto al medio ambiente, de su integración en el paisaje, de la forma en que aprovechan lo que tienen a su alcance, les hemos enseñado las bondades del hormigón sin advertirles de sus limitaciones y sus deficiencias.

Medio mundo ha transmitido, tal vez sin querer, el mensaje de que el hormigón es el mejor sistema constructivo, casi el único, al usarlo indiscriminadamente en nuestras viviendas y ciudades. Y el otro medio lo ha asumido con el tiempo, tarde, y precisamente ahora que nos empezamos a dar cuenta de que la vuelta a lo vernáculo puede ser la solución a los problemas que nosotros mismos hemos generado. Ellos aprenden cuando deberían enseñar. Aún pueden hacerlo. Aprendamos algo.

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4 comentarios
  1. gerarq dijo:

    ¡Hola! buen día.
    Me gustó poder encontrar esta página, y sobre todo me encanto una de las imagenes donde estan unas chosas de adobe, que se mimetizan con la falda de un cerro. me gustaría incluir este blog a el mio, si me lo permites.

    gracias. esta genial la pág.

  2. Claro, adelante!!
    Gracias por tu comentario.

  3. La verdad es que hay miles de casas de adobe medio abandonadas en los pueblos de Castilla y León, casas que sería bueno incluir en un plan de reconstrucción. No hace falta irse a Africa, en muchas regiones de España hay todavía casas de adobes.

  4. Tienes razón Carlos. De esa situación hablamos en el post “Construcción con tierra. El CTE” y en general en todos los que hablamos sobre la mesa redonda de construcción con tierra que tuvo lugar el año pasado en La Casa Encendida. Lo puedes ver en https://fopestudio.wordpress.com/2009/03/09/construccion-con-tierra-el-cte/
    Este viaje narra sólo un contacto más de los que hemos tenido con la tierra e incluye imagenes que creemos que ayudan a comprender la capacidad del adobe para mimetizarse con el entorno como una de sus innumerables ventajas sobre otros materiales. Desde luego en Castilla y León tenemos un patrimonio inmenso de arquitectura hecha con tierra y estamos de acuerdo, sería necesario protegelo.

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